lunes, 18 de julio de 2011

Soy un mal lector de Husserl y por eso tengo mi propia versión de él: Haserl.


¿Alguna vez han sentido que les cae bien un filósofo aunque no lo entiendan?, ¿alguna vez se han sentido mal por reducir su relación con un pensador a un vínculo meramente empático, por no poder siquiera ir más allá en la comprensión de su obra? Con Husserl me pasaba eso: me caía bien pero me costaba entender que esperaba de su lector o qué inquietud intelectual le motivaba a pensar y a escribir con ese estilo y esas ideas. La primera vez que leí su obra testamentaria, "La Crisis de las Ciencias Europeas y la Fenomenología Trascendental" fue allá por marzo del 2009...
Era yo en ese entonces un estudiante iluso que había decidido llevar el curso de Filosofía Contemporánea con la profesora Pepi Patrón a como diera lugar solo por un comentario inquietante de Santiago Roncagliolo. Él había dicho por ahí que ese era uno de los dos cursos que más recordaba con agrado de su paso por la universidad porque gracias a Patrón había conocido "los grandiosos giros del pensamiento filosófico en el último siglo".  Para mi fue como una revelación: yo no podía ser lo que sea que fuere a ser si no conocía LA filosofía contemporánea, al menos no sería como o mejor que Roncagliolo. Era no solo iluso entonces, sino doblemente iluso. Bueno, el hecho es que me obsesioné con la idea de llevarlo. 
Cuando el 2009 se abrió el curso de Filosofía Contemporánea con Pepi Patrón (luego de dos años y hasta ahora no se ha vuelto a abrir), fue el primero al que me inscribí y los demás cursos que llevaría debían acomodarse a ese. Es lo que he aprendido a llamar "El curso fijo", ese que no desbarata mi horario, no, sino que lo articula, le da sentido y horizonte, un curso no negociable. Todos los cursos de temas de la filosofía que he llevado han sido No Negociables. Ahora bien, qué conmovedor que era mi optimismo; y mis ganas de llevar un curso de filosofía eran elogiables, sí, pero ¿no era suicida comenzar por lo último de la filosofía? Yo sabía que sí, pero era una cuestión de "Ahora o Nunca": o me inscribía entonces o podía acabar llevándolo con cualquier otro profesor que no fuera una leyenda en vida (en la imaginación todo lo que brilla es mejor que el oro, ¿no les ha pasado?).  Yo definiría esa decisión como una decisión emocional, que no racional (probablemente a Nietzsche le habría agradado ese rasgo emocional de mi pensamiento). El punto finalmente es que lo hice.
Entonces ni bien comenzó el curso y tuve mi primera clase, me compré la selección de Textos, definí el color de resaltador para cada lectura (ya, tenía problemas, ¿quién no? no tener manías es aburrido) y empecé con la primera lectura (a la que le tocaba el resaltador rosado) y resulta que era nada más y nada menos que "La Crisis". Comencé con mal pie: ¿qué es esto de las ciencias europeas? No es que no supiera a qué se refería, es que para mí el euro-centrismo era poco menos que un delito intelectual, un acto de flagrante discriminación contra el resto del mundo (el oriente, el medio oriente, el sur occidente, el que estaba más al occidente de Europa, ¡el lejano Oeste!, etc, etc.) y escasez de miras. Dos años después todavía se puede ver una anotación al costado de "Ciencias Europeas": "¿?" 
Pero Husserl, en ese sentido, fue muy conciliador porque las primeras páginas de "La Crisis" no son sino una invitación a ver ese espíritu intelectual con otros ojos, bajo una nueva luz o quizás una vieja sombra: ¿si el positivismo ha sido tan exitoso, puede hablarse de una Crisis de las ciencias europeas?, ¿y puede formularse esta pregunta desde una disciplina no científica como la filosofía? Las concesiones que Husserl hace sobre el éxito de esas ciencias, orgullosamente europeas, son paradójicas: mientras más arriba la sitúan, más alta parece la caída cuando la realidad les corta las alas. La cruda realidad es que el positivismo intelectual decimonónico había reducido la ciencia  a mera ciencia de hechos, perdiendo de vista las preguntas realmente importantes para la existencia humana (sobre todo los problemas éticos de alcanzar una humanidad Auténtica), más aun cuando La Ciencia se había atribuido un papel importante dentro del devenir espiritual de la cultura europea y teniendo en cuenta el malestar cultural que lo atravesaba absolutamente todo (pensemos que Husserl decía esto en 1936, a punto de estallar la segunda guerra mundial y con la gran depresión a cuestas y con el totalitarismo como el panorama político más próximo). Siempre he pensado que "ser emocionalmente positivo" y "ser positivista" son cosas muy distintas, pero no es falso decir que un positivista es un ser emocionalmente positivo, casi en una actitud de negación de lo que verdaderamente está pasando allá afuera en el mundo. Husserl dirá:
"En nuestra indigencia vital- oímos decir- nada tiene esta ciencia que decirnos. Las cuestiones que excluye por principio son precisamente las más candentes para unos seres sometidos, en esta época desventurada, a mutaciones decisivas: las cuestiones relativas al sentido o sinsentido de esta entera existencia humana... cuestiones que afectan al hombre... en cuanto ser que es libre en sus posibilidades de configurarse a sí mismo en forma racional y de conformar no menos racionalmente su entorno... La mera ciencia de los cuerpos naturales no tiene nada que decirnos, puesto que ha hecho abstracción de todo lo subjetivo" (Crisis de..., p.6; editorial: Crítica, de Barcelona; año:1991). 
 Ahí fue cuando quedé conmovido, intrigado pero sobre todo conmovido. No era entonces una empatía cualquiera la que me llevaba a atender con buen oído lo que decía Edmund Husserl, sino esa sensación de estar oyendo a un gran sabio que hizo brotar como de la nada los temas de la elección racional, la responsabilidad de la conciencia, la libertad, el sentido de la existencia humana, o acaso el sinsentido de la misma... Fue muy fuerte. En realidad casi ya no se ven las letras de mi fotocopia porque además de resaltarlas con rosado también las subraye con un lapicero de tinta líquida negro; algunas palabras incluso dos veces, como Sentido, Historicidad y Verdadero. Un tema de emoción insisto y aquí está la prueba para poder pasar de este punto de una vez::

No en vano algunas imágenes valen como mil palabras
Lo de la crisis entonces lo había entendido. Incluso la crítica al euro-centrismo se había temperado porque Husserl básicamente quería decir que veía una vocación racional en su cultura, una responsabilidad en sí misma, y de mucho valor para toda la humanidad, lo que distaba de la mera categorización entre seres superiores y Untermenschen en que suele devenir el típico euro-centrismo. Se trataba entonces de cosas distintas. ¿Qué no había entendido entonces? pues si dividimos el título en dos (nuevamente el título) mi problema se aclara: "la crisis de las ciencias europeas" la tenía clara, pero eso de "Fenomenología Trascendental"como que... no, no y no. Y no se trata de dos cosas sin relación: la crisis de las ciencias europeas, según Husserl, se aprecia desde la FT y nos empujaría hacia a la FT. Aunque la Fenomenología, con sus postulados y su método, sigue siendo una interrogante para mí, tanto en ese entonces como hoy. 
Evidentemente, he aprendido muchas cosas desde ese entonces y no me siento tan perdido (la palabra es precisa, en serio) como cuando, al final de la segunda clase, le pregunté con una ingenuidad alarmante a la profesora qué significaba Télos ¡porque no había encontrado esa palabra en el DRAE! No sabía ni qué era Télos, figúrense: ¿qué podía decirse de mí entonces sino que estaba perdido? La profesora me agradeció que se lo preguntara por tratarse de un término tan básico y que, en su opinión, debió haber tenido el cuidado de explicar; para luego decirme que en griego significaba "Fin, finalidad", meta hacia la cual se mueve algo, etc. También me dijo que perdiera cuidado por el momento, que el primer autor que íbamos a tocar era Ludwig Wittgenstein (al que le tocaba el resaltador celeste), no Husserl. 
"Russell? Ah, Husserl! No se pronuncia en inglés: es un apellido alemán; se pronuncia "ju", Huserl, no Haserl"", recuerdo que me corrigió una vez. Pero, ¿cómo haría para conocer a ese Husserl y dejar atrás los tantos Haserl que he imaginado en el camino?


Haserl I

Mientras veíamos el programa positivista y luego el giro que operó Ludwig Wittgenstein al interior de ese mismo positivismo lingüístico hacia una filosofía remosada del lenguaje, se me ocurrió que una meditación radical debería esperar ponerse antes o al menos apuntando a algo previo al lenguaje mismo, en tanto el lenguaje no daba cuenta de todas nuestras experiencias. Así, durante la segunda semana de clases elaboré un panfleto pomposo al que decidí titular "Experiencia de la Experiencia". En él creo que sostenía que todo lo conocido e imaginable pasaba por la experiencia: que nosotros mismos éramos experiencias, una sobre otra, re-elaborándose y sesgando nuestra aproximación al mundo. En consecuencia, ninguna opinión auténtica sería sesgada y justifica las distintas vías de la experiencia religiosa, quizás la más acusada de sesgos y la que más quería proteger. 
Pensé que había descubierto la panacea universal: de esta experiencia de la experiencia y no de la caja del lenguaje debía partir la filosofía última. Pensaba además que si estaba equivocado de todos modos había escrito por fin algo tangible a lo cual denominar filosofía, dado que evidentemente el concepto de filosofía no era tan domesticable en comparación al ámbito que engloban otros cursos, mientras que al poseer ese panfleto tenía cierta estructura sobre la cual ir construyendo mi casa filosófica. Resolví la petición cartesiana de solidez definitiva a todo constructo teórico de una manera muy simplista: Descartes habría partido de la desconfianza, una actitud psicológica que impediría justamente el acercamiento al mundo y que bloquearía su comprensión, de manera análoga a como operaba la falta de fe en la asimilación del misterio de Dios. Por supuesto, la desconfianza era experiencia alzada contra la misma experiencia, como el ser un mamífero imposibilita al hombre de vivir en el fondo del mar y como el hablar un idioma te permite comprender o no la lengua de otra persona. La experiencia de la experiencia era la confirmación de una condena y al mismo tiempo de una posibilidad.
Lo curioso es que, recordándola hoy, luego de más de dos años de haberla escrito en los pasillos de la universidad, afuera del salón de filosofía y prácticamente hecha de un tirón hasta acabarla, no sabía lo mucho que se parecía al Escepticismo Psicologista: el movimiento en boga en la Academia contra el cual Husserl combatió conceptualmente después de haber sido el mismo uno de sus seguidores; como lo reconoce al citar este aforismo de Goethe, al inicio de sus Investigaciones Lógicas: "Contra nada somos más críticos que contra los errores que hemos abandonado" (IL, p.6; editorial: Herder; año: 1967). Pero no estaba consciente de que probablemente esto ya lo había pensado alguien antes (qué sé yo, un griego seguro) y de que pensar no era una competencia: si alguien ha reflexionado sobre el tema te ayuda a pensarlo, no te lo arrebata como a cualquier pertenencia. ¿Cómo lo entendí? En una experiencia ejemplar parecida a la del Télos: durante la tercera clase levanté la mano para participar y decir que una filosofía radical debía partir de algo anterior o versar sobre algo previo a la esfera del lenguaje. "Claro- me dijo la profesora- por eso luego de Wittgenstein vamos a estudiar a Husserl: su filosofía parte de la experiencia". El timbre sonó en ese preciso instante. Me dije: "he leído La Crisis pero no la he entendido bien. Sin embargo, he salido con ideas fascinantes y ahora parece que no eran mías: que lo mío era un plage inconsciente. ¡Esto es el colmo de la incomprensión!". Así que le atribuí esas ideas psicologistas al Haserl plagiado inconscientemente. Qué ironía que ese Haserl haya resultado ser una ironía... Se siente weird ser el creador de una equivocación metairónica, en fin... 

Haserl II 

Con mi orgullo filosofal enterrado me puse a leer a Husserl nuevamente. Con el paso del tiempo lago me fue quedando claro, que la lectura de la "Crisis..." tenía un eje clave: la crisis de las ciencias europeas (de las ciencias naturales, de las disciplinas humanísticas y de la psicología, de todas indistintamente) estaba relacionada al Mundo de la Vida como olvidado fundamento de todo quehacer científico. El relativismo o nihilismo, abismo junto al cual se movían tanto la ciencia como Europa entendida en un sentido espiritual, hacía que los pensadores miraran al cielo en busca de formas permanentes de las cuales sujetarse, olvidando que el asiento de todo conocimiento era el suelo mismo por el que transitaban junto a ese abismo: el Mundo de la Vida. Poniéndolo en términos metafóricos podríamos decir que Husserl no solo critica al inicio de la Crisis a los contempladores de las estrellas sino también a los sabios fascinados con el abismo: aquellos que juzgaban su proyecto de corte universalista pero que andaban pendientes por ver si descubría algo interesante, y es que de su éxito o fracaso todos se verían beneficiados. Pero, ¿En qué consistía ese proyecto universalista y que significaba afirmar que el Mundo de la Ciencia era el olvidado fundamento de la ciencia? El Haserl que brotó de esta nueva aproximación no era una proyección irónica como el anterior, sino un conglomerado confuso. Leyendo páginas de páginas que entendía a medias me topé con más simpáticos términos griegos además del clásico Télos que me hicieron la vida de cuadritos: praxis, eidética, apodíctico, teorética, antitética, por mor- ninguna aparecía en el DRAE-; sin mencionar combinaciones asombrosas: fenomenología trascendental, reducción eidética, ciencia apodíctica, formulación antitética, por mor de una resolución teleológica, and so on.
Sin embargo, una confusión extraordinaria para que sea efectiva necesita un elemento articulador. En este caso se trató del motivo empático: allá en el fondo del discurso de Husserl debía haber algo con lo que conectada, sin saber muy bien de qué se trataba. Era cosa entonces de seguir mi intuición filosofal y dejar en libertad a mis emociones para que, de entre ellas, brotara la emoción que daba cuenta exacta del pensamiento de Husserl. Así el segundo Haserl era un pensador muy motivado al que se accedía empatizando con la motivación que dio lugar a su pensamiento.
Asumí con tanta convicción la tesis motivacional que me peleé con los contempladores de los astros (esos insensibles positivistas), con los sabios que coqueteaban con el abismo (esos hipersensibles nihilistas) y a la sazón con los plagiadores inconscientes de Husserl (Heidegger y Sartre, comparando sus reflexiones a la de pensadores que los precedieron y en especial con Husserl para acusarlos de lo mismo que me había acusado a mí, para lo que no me faltaba de dónde agarrarme dicho sea de paso). En fin, este desastre debía llegar un día a colapsar por mi propio bien y ocurrió con motivo del examen parcial del curso… nada más y nada menos…
Como no tengo nada que hacer busqué mi examen parcial (saqué 15, 16 con recalificación) y lo voy a copiar para mostrarles (a todos, a solo unos cuantos y a nadie) el dramático rostro del segundo Haserl

¿En qué sentido habla Husserl de una crisis de las ciencias europeas?, ¿existe alguna relación entre esta crisis y “el Mundo de la Vida como olvidado fundamento de sentido” de las ciencias?
Mi respuesta fue más o menos la siguiente:
A modo de introducción a la respuesta de estas dos preguntas, me gustaría reflexionar brevemente sobre una expresión que Heidegger utiliza para calificar a la fenomenología en El Ser y El Tiempo.
(Me puse nervioso y taché eso: volví a empezar, con una vocación única para perder tiempo en detalles).
A modo de introducción a la respuesta de estas dos preguntas, me gustaría reflexionar brevemente sobre la expresión con la cual Heidegger trata de sintetizar lo más sustancial a la Fenomenología: ¡Hacia las cosas mismas! Yo diría que para una mejor exposición de lo que es la fenomenología y para una mayor comprensión del legado de Edmund Husserl deberíamos utilizar otro lema: ¡Hacia los sujetos mismos!
(¡INTERESANTE!, Anota la profesora).
En efecto, la problemática que aqueja al autor de la Crisis de las Ciencias Europeas y la F. Trascendental es que el sujeto parece haber sido olvidado en la fundamentación de una ciencia que a veces, ilusamente, se quiere pretender atemporal, no corporal y objetiva…
(Y objetivante, corrige la profesora).
Lo cual origina que en el camino esta ciencia positiva se olvide de que existe por y para el hombre, y que, en tanto producto humano, se ve mancillada- aunque no lo quiera- por la naturaleza de sus creadores. Sin embargo, la revalorización del sujeto, de los sujetos, de la intersubjetividad y de otras valoraciones que se desprenden de estas,
(Mundo de la Vida, añade la profesora)
No son una crítica corrosiva hacia las ciencias. Husserl aprecia los progresos y los éxitos de las ciencias naturales y de las disciplinas del espíritu, e inclusa acepta que por ello quienes lo atendían en sus reflexiones pudiéramos sentirnos extrañados del hecho de que fuera posible hablar de una crisis. Pero la crisis del sentido de las ciencia para los suejtos existía y el la expuso así: “la gente observa el malestar de la cultura y no sin razón lo relacionan con la ciencias en general, puesto que estas se han venido atribuyendo su progreso”.Algqui
Esta sensación es muy natural
(¿natural?, ¿No es histórico-cultural? Añade la profesora. Creo que yo hablaba de la sensación de malestar cultural actual y ella pensaba que hablaba de la sensación de ser-en-el-mundo o algo por el estilo. Nada que ver: yo tenía preparada una emoción que pugnaba por salir para descubrir mi Haserl profundo)
Y creo que incluso ahora muchos la percibimos. Cuando yo, por ejemplo, he venido desde mi casa a dar este examen he tenido que lidiar con el horroroso tráfico de la capital. Uno se ve atrapado entre la contaminación de las calles, entre gente que no  practica buenas costumbres de urbanidad y convivencia y, sobre todo, atrapados en el dilema de que estemos utilizando nuestra preciada energía para una estructuración social que no parece retribuirnos en estos mínimos aspectos algo de tranquilidad y paz para el espíritu.
(¿Cuál es aquí la crítica a la ciencia?, pregunta consternada la profesora. Lo mismo me pregunto yo…)
La otra cara de esta problemática es la falta de ética en ciertas prácticas cientícicas. Por ejemplo, ?oara averiguar si la presión psicológica incrementa el rendimiento de los estudiantes universitarios, podemos secuestrar a alguno de sus familiares y amenazarlo para que estudie más?, ¿podemos probar en ciertos pacientes con enfermedades terminales un veneno que luego nos será útil, si es que resulta efectivo, para acabar indirectamente  y sin que la población se dé cuenta con los maleantes, asesinos y demás?
(Para Husserl no es tanto una crisis de resultados, cuanto de los mismos fundamentos, concluye amablemente la profesora. Aún no me recupero de haber puesto estas cosas en ese examen... ay!)
Alguien que haya leído La Crisis puede estar espantado de cómo he relacionado Fenomenología con Ética, pero no ha sido adrede.
(No, en verdad, no. Desde el psicoanálisis podría decirse que mi estrés buscaba salir y mientras yo le habría la puerta a mis emociones dejé salir por ahí un poco de nocivo contenido reprimido)
Quiero desentrañar lo más profundo de la obra de Husserl.
(So sweet...)
 Ya no pienso seguir porque creo que ha quedado claro quién era el segundo Haserl. Curioso otra vez el que mis propios entreveros los proyecte en un personaje ficticio.El hecho es que se acabó el ciclo hace dos años. No fui el único que quedó con la sensación de que no sabía ni qué era la fenomenología ni cómo se hacía una Epojé. Todavía me encuentro con unas chicas con las que llevé el curso de Filo, K y S, y coincidimos con alegría en no haber entendido nada: la alegría de un no-saber radical, de la que hablaban los escépticos pirrónicos. 

Haserl III 
(¡No otra vez!)

Ojalá esta historia se hubiera acabado ahí, con esa imagen de tres adolescentes despreocupados de lo que no conocen. Lamentablemente a inicios de este año debí volver a ver a Husserl en el curso de Sistemas Psicológicos. Digo que lamentable porque evidentemente no hice sino fabricar a Haserl III. Este, sin duda, era el mejor camuflado. Creyendo que había aprendido algo de Fenomenología en mi curso de filosofía, decidí hacer un ensayo sobre Husserl. Obvio que confundía el "Ah, sí algo recuerdo" con el "Ah, sí, algo aprendí". Hice un ensayo sobre el escepticismo en la obra de Edmund Husserl y lo articulé con autores que sí conocía a fondo, como Pirro el escéptico y Descartes. 
Mi feje de práctica fue el que descubrió a Haserl III cuando al corregir el ensayo me dijo que mi análisis era muy interesante... pero que debí haber incluido fuentes directas. ¿Se puede hacer un ensayo sobre un filósofo sin leer su obra? En verdad solo había sacado referencias de las obras de Giovanni Reale y Jean François Lyotard. Ni siquiera una referencia a "La Crisis"- aunque nada bueno habría salido de eso-. Las escuetas líneas con que bosquejé la fenomenología de Husserl (en un ensayo de 13 páginas)  fueron nomás las siguientes: 

Para superar “los castillos en el aire y los constructos justificados solo aparentemente”, la fenomenología de Husserl despliega datos indudables que descansan sobre evidencias estables (Reale 2009ª, 273). Para alcanzarlos suspende el juicio sobre todo lo que no sea indubitablemente cierto o incontrovertible, de modo que alcance los datos que resisten a los reiterados ataques de la Epoché (Reale 2009ª, 273). En su Epoché hay una revalorización del método del pirronismo, aunque no para dejar suspendido al conocimiento, sino para intensificar su comprensión.
Y llega a plantear Husserl que “yo puedo dudar de la consistencia o de la misma existencia de este algo, pero que no podría dudar de la consciencia” (Reale 2009ª, 273). Al hacerlo descubre los modos típicos en que estas realidades se dan, es decir, son las esencias eidéticas. De modo que lo indubitable y sus modos de darse se yerguen apoyados en una actitud escéptica específica.
En otro plano, Husserl dirá que “esas esencias se aprehenden como objeto real de investigación si el inquisidor consigue una actitud desinteresada que lo libra de sus opiniones preconcebidas y sin dejarse arrastrarse por las banalidades o por lo obvio, sabrá ver y logrará describir lo universal por lo que un hecho es esto y no lo otro” (Reale 2009ª, 275). Es interesante que pudiera estar refiriéndose tanto a una cuestionable actitud de presunta imparcialidad o neutralidad, como a un estado de Ataraxia, de paz mental que le permite involucrarse con el mundo de una manera más natural.     
Me sentí aliviado de que el producto final fuera bueno, pues debía pasar página y pensar en otras cosas, como el examen final. Sin embargo, al sentarme a leer de nuevo la lectura de Lyotard volvían esos eternos desconocidos: la reducción eidética, la fenomenología trascendental, la Intencionalidad, el Mundo de la Vida, etc. 
Por costumbre cuando leía esos términos simplemente seguía adelante convencido de que no los iba a entender. Pero era la tercera vez que leía la misma lectura de Lyotard (una para el control de lectura, otra para mi ensayo, esta vez para mi examen) y en un momento que pasó desapercibido de repente entendí en qué consistía la ciencia eidética, luego lo que era volver a una actitud natural, después lo que implicaba una reducción eidética, el carácter intencional de la conciencia, en ese orden. Fue liberador pero a la vez alarmante que recién viniera a dar con el significado real de esos términos. 
Fue entonces cuando me pregunté: Si no sabía esto, ¿entonces qué era lo que se suponía que sabía todo este tiempo? Ahí caí en cuenta de la existencia del irónico Haserl I, el emocional Haserl II y el mozo Haserl III. Mi jefe de práctica me había recomendado que corrigiera mi ensayo para presentarlo en el coloquio de estudiantes en Octubre... pero yo no quería presentar un ensayo sobre Haserl. Así que solo tenía dos opciones moralmente aceptables: o no presentar nada o presentar un trabajo realmente sobre Husserl. Pero, ¿cómo leerlo sin volver a perderme?
"Russell? Ah, Husserl! No se pronuncia en inglés: es un apellido alemán; se pronuncia "ju", Huserl, no Haserl", recuerdo que me corrigió una vez mi profesora del curso de filosofía. Pero, ¿cómo haría para conocer a ese Husserl y dejar atrás los tantos Haserl que he imaginado en el camino? La respuesta es que a diferencia de lo que sucedía en ese momento, ahora tengo algo que es fundamental en esta tierra ancha y ajena que es la filosofía, además por supuesto del capital acumulado que representan todos mis errores y cada uno de mis Haserl: ¡un buen plan de lectura!

;)

martes, 5 de julio de 2011

AZUL


Tú buscabas la interioridad del Ser en esos tonos rojizos que te arrojaban al mundo,
Sin embargo, esos no son sino los colores de la sangre al desparramarse y de la dinamita,
y es que el anochecer es azul, como la lluvia, como el mar, como las montañas más lejanas,
por eso es que solo una noche como la de ayer, cuando se apagó tu pasión
pudiste ver el azul remoto de un mundo con el que soñaste.

viernes, 24 de junio de 2011

REMEMORARI

IV

I can hear someone talking to me:
Do you remember those folks sited in front of the table,
Taking each other’s hands? They were your grandparents,
And they were really old when you met them.
They were also smiling all day long; however,
They couldn’t laugh, for it was painful and senseless.
Nevertheless they were happy -not then of course-,
But in a past from which you could see
nothing but their smiles.
Be a good boy and laugh for your folks:
Those you remember and those you will not.

III

Where’s Daddy’s dad? You asked. She said he was dead.
Yes, but where is he dead? You continued.
She said nothing but wait! Then she sat next to you and
Imitated your question-related frown.
Where is your grandma, Danny? She asked.
You said she was dead, of course.
Yes, but where is she? Your mother insisted,
And she also winked at you.
You knew she was in your memories
With the rest of your past, waiting the moment
To be alive.
You said she was sat next to the grandpa,
And that they were taking each other’s hands.
Your mother stroked your face and
Looked for something called hope
deep in your eyes.

II

You are dying actually, and the nurse suggests you
to think of something beautiful,
But you are a busy business man facing dead:
You don’t have time to think of senseless things.
So, you focus on finding something useful,
Maybe a quote or the lyrics of an inspiring song,
But words are too beautiful though.
You frown as a last chance, and then
Suddenly, a very old association
Comes to your mind.
Dying, you have chosen to think of the way
Your mother used to make fun of your serious-boy face.
This is a really useful thought,
Thinks our friend, the busy business man,
For she knew always the correct answer.
However, she says nothing but wait!
and sits next to accompany you.

Fancy


Ya estás sentado en tu cuarto, resguardado y solitario.
Se supone que tu alma debiera estar dialogando consigo misma
Y, sin embargo, solo has podido matar el aburrimiento
Preparándote un sándwich de queso.
Parece que no eres una hoja en blanco, blanco como el color del queso,
Sino una cosa hueca… como el fondo del pan.
La temperatura de tu cuerpo desciende y tu cabeza
se vuelve pesada, pareciera que la gravedad la quiere hacer rodar.
Si no te dicen que eres negligente, te devorarán las arañas,
Si no te dicen felicitaciones, no te dirán adiós,
Si no te identificas con tus propios sentimientos,
En un papel los acabarás por proyectar…
Y el día menos pensado probarás con drogas, como quien busca
Un poco de inspiración para seguir escribiendo.
Y ese día tendrás ideas revolucionarías;
Pero como nadie te dice que harás al día siguiente de tu gran día,
Entonces probablemente el día después de mañana te morirás.

jueves, 19 de mayo de 2011

ST


E intuyes y parece que tocar nomás doliera.

Tus manos, nerviosas, tropiezan con tus pies.
Te inclinas, suspiras, agachas la cabeza,
Y piensas que vas a sufrir y sufrir…
Los demás dicen que entienden,
Parece que comentan y saben muy bien que cuentan,
Pero no solo piensan en ti. No,
No te ignoran: solo nadie quiere verte sufrir…

Entretanto, respiras un aire cálido con el placer de quien
Se llena el estómago de esperanzas que revolotean.
Parece que esperas un giro y, sin embargo,
Sabes que ese es tu lugar.
Te inclinas, suspiras, agachas la cabeza
Y piensas que vas a sufrir y sufrir si
Te apartan de la sombra que proyecta sobre ti 
                                                                     la luna.

sábado, 7 de mayo de 2011

Llega

        
       Un viento repugnante llega desde el mar y yo no lo sé explicar… Un viento, digo otra vez, y no hay las palabras apropiadas, ni la inspiración; ahí donde antes había una promesa, un talento, ahora hay embrollos, enredos, todo aquello en lo que me detengo cuando no puedo ir más allá. Queda la franca esperanza de que un giro sorpresa lo rebase todo, como un claro al final del sendero- uno que arrase con estas metáforas insípidas que cuelgan de todas partes, especialmente las que se cuelgan de mi pellejo.

           Pero yo no quiero hablar del viento, ni de ese tono de la luz del sol que nunca vi con mis propios ojos, que no tiene cómo haber dado conmigo sino en otra dimensión…Yo quiero hablar de un dolor como la ebullición de un caldero, de un estremecimiento que dilata mis párpados e infla mis entrañas; de otra cosa no tiene sentido hablar, de lo demás ya tanto se ha dicho y tan poco tengo yo por añadir; a mí, a mí pregúntenme por lo que pasa en mi pecho.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Recuerdos Alterados


ANDREA: Amo a las mariposas, son tan lindas, ¿no?
SANTIAGO:
ANDREA: ¡Cómo te atreves!- se ríe- Pero sí, a mí también me dan miedo. Al final son como moscas, ¿no?
SANTIAGO:
ANDREA: ¡Obvio que no!, solo las mariposas.
(MATEO: Dile a papá que a me gustaría ver las mariposas; anda, díselo, mami)
SANTIAGO:
ANDREA: Nunca había escuchado de esos insectos: qué pena por ellos… Te imaginas que después de hacerlo, ¿yo te lo cortara?-y se acurruca en el pecho de Santiago.
(MATEO: Ya no lo necesitarás de todos modos cuando haya cumplido su propósito de traerme al mundo)
SANTIAGO:
ANDREA: ¿Y perder la confianza de la persona que amas no es igual de importante?
SANTIAGO: 
ANDREA: Excusas nomás. Yo soy adoptada y siempre fui feliz con René y Carmen.
SANTIAGO:
 (MATEO: mis abuelos son ricos, mamá, me consentirán y me darán todo lo que quiera. Sin ellos tu y yo estaríamos en la calle)
ANDREA: Sí: tienes razón, a su lado fui muy feliz, pero mejor cambiemos de tema.
SANTIAGO:
ANDREA: Yo fui la adolescente más descarrilada que te puedas imaginar. Tengo un carácter imposible. Ahora no lo vez, porque todavía estas cegado por el efecto del amor. Lo digo en serio: ¡no te rías!-Y lo golpea mientras se ríen juntos.
SANTIAGO:
ANDREA: Sí, pobres de ellos. Nuestro Mateo tendrá mi carácter pero se parecerá físicamente más a ti. He pensado bastante en cómo será. Vamos a tener solo uno, ¿no?
SANTIAGO:
ANDREA: Pues lo he estado pensado con cuidado. Un parto es muy complicado. No sé si quiera ser madre en este momento...
(Mateo: ... ¿¿¿acaso ya no me quieres???... ¡Maldita, te odio!¡eres una mala madre!...¡mala, mala!,¡me estás abandonando, como esos infelices te abandonaron a ti en calle! quédate sola, recogida...)
SANTIAGO:
ANDREA: Disculpa pensaba en otra cosa. No, definitivamente…no estoy lista.
SANTIAGO:
ANDREA: ¡Tonto!-se sonríe y hunde su rostro contra el pecho de Santiago.
SANTIAGO:
ANDREA: ¡Eres todo un caso! ¿Alguna vez dirás algo en serio?, ¿algo que yo pueda tomarme en serio?
SANTIAGO: …
ANDREA: Ya veo… entonces conservaré solo ese silencio si algún día te marchas de mi lado.

viernes, 1 de abril de 2011

Condición Inevitable

Y ahí lo tienen, sosteniendo la mirada en un punto fijo;
Allá, en ese lugar al que se cansa de llamar
El horizonte de sus posibilidades.
Tal punto no existe, señores, y él solo quiere apartar la vista.
Pregúntele, ¿qué es lo que no quiere ver?
¿Será que es sensible a la luz del Sol, a la luz de los altos astros?
Ay, si él pudiera se quedaría ciego contemplando las estrellas…


Pero lo cierto es que los mediocres no aborrecen la luz,
Sino las sombras, la proyección de su propia obscuridad.
Éste egocéntrico cree que su sola sombra
Cubrirá la faz de la tierra, y que el resto, entonces,
Solo entonces,
Le sostendrán la mirada hasta dejarlo desnudo. 


Desvestido e indefenso los seducirá hasta colmarlos,
Como una ola gigante que inunda el vacío.
Los demás no sabrán, no. ¡Qué podrían saber!
Y es que esos platos tan deliciosos que se llevan a la boca
Son las bocas fritas de otro bocado curioso,
Otro de esos que vienen con las manitas amarradas
A preguntarle en qué tanto piensa. 



En que nuestra condición es inevitable, suelo decir... 
Y los cubre una sombra inmensa.

lunes, 3 de enero de 2011

Jugando con Issuu al abandonado


"Abandono" es un nombre más adecuado para esta historia que El señor de las Ilusiones, y por la canción de fondo (The Gaudy Side of Town, del grupo Gayngs) Issuu también parece una mejor plataforma de lectura. Para una experiencia completa, usar la opción FULLSCREEN. A ver que resulta de todo esto.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Short Stories (Relatos Breves)


Juan Rulfo, el Breve.

Prestando atención a las últimas publicaciones en mi página de inicio de Facebook, me topé con este interesante artículo de The Economist: "Short Stories, entrevista al escritor David Means", que gira en torno al valor de los Relatos Breves y cómo se germinan. Me encantó leerla porque Means es un gran conversador; hasta estar en desacuerdo con él resulta gratificante. Además, tiene ideas muy interesantes sobre lo excesivamente prolongadas que resultan algunas novelas, sobre porqué al escribir prefiere usar al narrador que incluir más diálogos, y especialmente sobre cómo el punta de vista de los marginados resulta ser un punto de vista privilegiado para analizar la sociedad.

A COLLECTION of short stories is sometimes considered a little indulgence, something to keep the ideas flowing between novels. For David Means, the short story is a sacred entity.
"The Spot", his fourth collection to date, delves deep into the epicentre of what he calls "the real America". Following in the tradition of great short-story writers, such as Flannery O’Connor and Raymond Carver, Mr Means’s realist, dead-pan prose cuts through the American heartland. Trudging through what the narrator in "The Spot" describes as “one shitting crop town to the next”, he brings us into contact with the disenfranchised and the disillusioned. His characters sit in the margins, hapless bystanders in what is still, at least for the time being, the richest country in the world.
"The Spot", which came out earlier this year, has duly been included in quite a few best-of-2010 lists. It is certainly a slim volume worthy of more attention. Mr Means talks to More Intelligent Life about his preference for short stories over novels, his friendship with Jonathan Franzen and why he is drawn to writing about hobos.

Why have you chosen to stick with writing short stories? Why not branch out into writing novels?
The short story is kind of a precision tool. It allows me a certain type of freedom to go in and out of the American landscape, without having to commit myself to a full-length novel. I find a lot of novels out there very boring. The culture of the novel is that publishers just simply want another novel a lot of the time.

You tend to write about the grittier sides of America. Why?
You know I just go wherever I can find stories. But I am interested in people in society who are living at the edge, the very margins of America, and I’m definitely interested in people living in extreme situations.

Much of the characters of your stories are people living in extreme poverty. Have you experienced poverty personally? Is that why you write about it in such detail?
Well, I’ve had personal experiences that I’m really unwilling to talk about that have put me close to a number of people that were on the edge. I think everyone has had a family member who is close to the edge, or in danger of becoming a hobo, at least in America anyway... It's not that big a leap to take, especially if you consider the economic situation that we have right now in the United States, to go from having a nice big house, two cars in the garage, to suddenly walking around the hinterland, turning into a hobo, looking for some way to survive. 

Why are you so attracted to making tramps and hobos fictional characters?
Through character, you want to pry open reality. The places I find it easy to really reveal that basic thing it is to be human is in them hobo-type characters. I think Beckett is a perfect example of a writer who did this. I don’t think Beckett just wanted to write about tramps, I think he found he could use it as a technique to get very deep into the human predicament.

You stay away from writing about the middle classes. Any reason for this?
I find the middle classes kind of boring. The middle class has kind of been beaten like a dead horse by fictional writers. Its old news and literature is supposed to bring new news, and for me I feel I have to go as far out as I can to try and tell the kind of stories I want to tell.  

In two of the stories in your latest collection, "The Spot", you write about a failed relationship between a man and his mother. Were you trying to make some sort of larger point about the failures of modern man?
I think I’m interested in writing about a man who has been emasculated, who doesn’t have any place in society. On the other side of the coin, I think I simply wanted take a risk and write about a man who doesn’t love his mother. I think the mother-love thing seems like a cliché and too simplistic. The mother is also like a metaphor for the country, as in the mother-land, the mother-country and the betrayal that these characters feel from the motherland. 

Your stories tend to avoid dialogue and favour a narrator who conveys a story. Why do you prefer this form of storytelling?   
These stories in "The Spot" are more concerned about the way we tell stories, and the way we use stories to survive. I think it also has a lot with the content of the stories; the characters are just trying to understand their own stories. It's not that I don’t want to write a lot of dialogue, it’s just that I try and respect the demand of the story itself. I think all good short stories are about what it means to tell a good story. 

There is a constant tension of good versus evil throughout this collection. Are you trying to make some sort of moral point?
I take these religious references seriously. You know somebody said Dostoevsky was one of the nastiest Christians in the world. That’s kind of the way I feel. I think you can go way to the edge of things and still sort of have a religious point of view. 

You and Jonathan Franzen are good friends. How important is that relationship in terms of your writing?
Jonathan is like a big brother to me. He’s like that big brother who knows everything, who tells you what kind of music to listen to and argues about everything. We’re both very different personalities, but we both have this extreme dedication to writing at a certain level and we push each other. He reads my work and gives me feedback. There is an incredible persistence with Jonathan. If I give him something to read I know I’m going to get an honest, clear response. I also give him the same kind of feedback on his work when I can. It’s a really valuable friendship and it’s rare that you find a writer that you can be friends with at the level we are friends.

Were you surprised at the hype his latest novel, "Freedom", received when it was published?
With "The Corrections" I told him it was going to be a really big book, and I got to sit back and watch the hysteria take place. With "Freedom", I knew it was going to be big, but I didn’t think it was going to be the giant tidal wave it has become. I think the hype is out of control. It’s not about the book, it’s about something else; it’s about this desire for someone to come along and stamp authority on the literary world. I mean someone stole his glasses and then it makes international news. It's something besides literature. 

Your stories often have a bleak outcome. Would you describe your outlook as negative?
No, I think I’m quite hopeful. I don’t think you could write fiction or create art unless you are sort of a positive person. I actually defend my work; I find it kind of funny and absurd. As an American I’m just looking at reality, and if you’re looking at reality right now in America you’re going to get some pretty horrific stories. I mean the real America, not the corporate bullshit America. 

Your fiction seems timeless. It doesn’t have many references to modern-day events or popular culture. Is this done for any particular reason?
Yeah, I’m not really interested in writing about what’s happening here right now today. I guess myself and Jonathan Franzen are quite different in that way. I think a good story is kind of outside of contemporary culture, like, when you sit in a bar and tell a story. We don’t really want to hear about how the culture is like, we want to hear what happened to the person. It’s kind of like the Stone Age, you’re carving your story out in one of those caves or something, that’s the way I think of it. 

How long does it take you to write a short story?
I usually have a couple of stories on the go at one time, but it can take six months to a year to complete one story. With this latest collection it took me five years to get all the stories together. I think the short-story collection is a bit like the way the record used to be: a sense of coherence, a sense of direction or place where the artist is trying to get to over time. 

What kind of reader do you have in mind when you write a short story?
I hope for a good reader, somebody who will hold it, go back take a look at it again and really think about what I’m trying to convey, not just somebody who will simply read the story. The great thing about the short story is that you can really go back and reread it with a sense of knowing what’s going on. So the reader I have in mind is someone who is willing to read poetically, someone who will fell the story emotionally and connect with it.
Pueden encontrar la versión original del artículo aquí. Como promesa que no cumpliré dejo la buena intención de traducirla en el futuro. Felices Fiestas.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Una relectura de Harry Potter al final de la Adolescencia


Segunda Parte: ¿Críticas o Incomprensión?

A la saga de Harry Potter el destino le ha deparado la misma suerte que tuvo el personaje de Albus Dumbledore al fallecer. Luego de la muerte del Director de Hogwarts, mucha gente que obraba de mala fe esparció toda clase de rumores sobre él, mientras que otros se diviertieron escribiendo críticas venenosas para las cuales no faltó un público entusiasta. Muchas personas que lo conocieron y lo admiraron se limitaron a hacerse de oídos sordos ante esa situación e incluso, ante ciertas evidencias  innegables sobre su obscuro pasado, no tuvieron reparos en hacerse de la vista gorda, de perdonarlo en base a su perspectiva particular de quién había sido Albus Dumbledore. Los fanáticos de los libros de Harry Potter hemos asistido a un espectáculo similar. Y es que desde su temprano éxito, la saga ha generado todo tipo de críticas y de detractores. Ahora que esta  heptatología ha concluido no parece que esos cuestionamientos vayan a retroceder o a enmendarse, sino que los fanáticos somos los que nos descrubimos relativizando el alcance real de esas críticas. O bien nos desentendemos de ellas o bien apelamos a nuestra experiencia particular de esta lectura para otergarle algún valor en base a lo divertida que nos resultó... pero, ¿es eso suficiente?

La Polémica 

Provisionalmente y con algún sentido del humor podríamos servirnos de ciertos criterios para poner orden entre tanta mala leche. Tenemos a nuestra disposición, por ejemplo, una ilustrativa tabla diseñada por la misma J. K. Rowling para catalogar ciertas noticias que  aparecen en la prensa sobre ella.  Se llama La Guía Rápida de la Basura, y se encuentra en la papelera de su sitio web. Y sus categorías son las siguientes:

-Empezando a Oler: noticia cierta en lo esencial pero exagerada o distorsionada.
-Exceso de Aditivos: cuando el núcleo de verdad queda oculto bajo una capa de imprecisiones.
-Reciclada: que aparece una y otra vez con monótona regularidad.
-Mohosa: una mentira ya antigua pero que vuelve a aparecer inesperadamente.
-Pura Basura: Ni idea de cómo ha podido llegar a los periódicos (aunque a veces tiene gracia).
-Tóxica: Hiriente, hace daño.

Fuente:  http://www.jkrowling.com/es

Esta lista por supuesto solo aplica a aquellas opiniones que son deleznables ya a primera vista y mi intención al colocarla es darle una herramienta práctica al lector para procesar rápidamente la basura, aunque luego veremos que necesitamos mucho más que un catálogo de defensa si queremos llegar más lejos y darle un valor literario real a la saga. Pero de momento, usémosla para catalogar la siguiente noticia, una que en verdad ya tiene toda la tradición de una polémica.

Se trata de la noble causa que uno de los más reconocidos críticos literarios, Harold Bloom, emprendió contra Harry Potter. Rubbish no es solo la palabra inglesa para nombrar a la basura, sino también el calificativo que según el señor Bloom se merece la saga.  Si  habláramos del editor de cualquier panfleto podríamos ignorarlo sin remordimientos, pero debido a su prestigio esta persona es es una especie de Rita Skeeter en los círculos de la crítica literaria.  Lo que sea que diga siempre encontrará un público bien dispuesto.  Mis textos de base para presentarlo incluyen entrevistas y artículos de terceros y son los siguientes:


Para empezar, una crónica articulada por el propio Harold Bloom sobre cómo terminó escribiendo un comentario sobre Harry Potter, "that wretched Harry Potter", en sus propias palabras. La cita es de una entrevista y la incluyo en inglés por el momento:

You caused quite a stir a few years ago with that piece you wrote about Harry Potter for The Wall Street Journal.

I was asked to write the piece, quite innocently, by the editor of the op-ed page of The Wall Street Journal. I asked, "What is Harry Potter?" He explained who Harry Potter was. I said, "It doesn't sound like my sort of thing." He said, "Harold, there are people like myself who think you are probably as notable a literary critic as the world now has. You really ought to say something about this."

So I went round to the Yale bookstore and purchased an inexpensive paperback copy of the first volume. I could not believe what was in front of me. What I particularly could not bear was that it was just one cliché after another. In fact, I kept a little checklist on an envelope next to me, and every time any individuals were going, as you or I might say, to take a walk, they were going to "stretch their legs." At the fiftieth or sixtieth stretching of the legs, that was too much for me.

I wrote the piece, and it was published. It is not an exaggeration to say that all hell indeed broke loose. The editor called me ten days later and said, "Harold, we've never seen anything like this before. We have received over four hundred letters denouncing your piece on Harry Potter. We've received one favorable letter, but we think you must have written it." I said, "No, I assure you."

It never stopped. The damn piece was reprinted all over the world, in all languages. I will never hear the end of it. But of course, the Harry Potter series is rubbish. Like all rubbish, it will eventually be rubbed down. Time will obliterate it. What can one say?
Fuente: Entrevista a Harold Bloom por Jennie Rothenberg Gritz

Y, a continuación, una cita del inicio de ese artículo que escribió para The Wall Street Journal:
"Taking arms against Harry Potter, at this moment, is to emulate Hamlet taking arms against a sea of troubles. By opposing the sea, you won't end it. The Harry Potter epiphenomenon will go on, doubtless for some time, as J.R.R. Tolkien did, and then wane."
 Fuente: Can 35 Million Book Buyers Be Wrong? Yes.

Pueden leer el artículo completo en el enlace que pongo a su disposición. Sobre el mismo baste con resumir que luego de criticar la opción del primer libro, Harry Potter y la Piedra Filosofal, por lo imaginativo frente a lo realista y por lo burdamente cliché dentro de lo imaginativo mismo, se dedica a menospreciar la creatividad del producto comparándolo con otros títulos para lograr tildarlo de recurrente, gastado y asfixiante. Hace unos cuantos comentarios sobre la clase de lectores que pueden entusiasmarse con una pieza tan mediocre- probablemente debido a su misma mediocridad como lectores- y finalmente le echa la culpa tanto a esta clase de ficción como a los medios que públicamente la legitiman y la promueven (New York Times, por ejemplo) de destruir los Estudios Humanistas.

Vuelve sobre el mismo tema y con comentarios parecidos en el siguiente artículo:

Dumbing down American readers: Artículo de Harold Bloom para Los Angeles Times

La causa de Harold Bloom contra la pésima literatura no cesó y podemos rastrearla a lo largo de algunos entrevistas que concedió después, por ejemplo en estos medios hispanos:

Entrevista a Harold Bloom por Juana Libedinsky
Entrevista de Harold Bloom en La Jornada

Y su llamado a "Leer mejores libros dado que la vida es corta" aún hoy polariza la opinión de muchas personas, como en los siguientes debates:

Pro Potter: "Harold Bloom Hates Harry Potter! Why?"

Pro Bloom: "El fast-food de los libros de aventuras y fantasía"

En un foro muy interesante de The Chronicle podemos escuchar a esas posturas dialogar, siendo la primera de ellas la de un desconcertado padre de familia que  habiendo prestado atención a Harold Bloom ahora se preocupa de que realmente sus hijos estén leyendo algo que valga la pena y que le servirá a su hija envés de dañar irreversiblemente su buen gusto:
"If you've read the article, do you think Bloom's criticism is fair? Personally, I love Harry Potter, but reading his article makes me question whether I would want my children to be immersed in Harry Potter and not something else. I particularly liked his comment that the ubiquity of cliches makes it a particularly easy read, demanding so little of its readers that it effectively weakens imagination rather than bolsters it.

This issue raises a new question: are there books that you would not allow your children to read based on stylistic issues rather than content issues? Perhaps Harry Potter is not one of them, but are there such books that you would prohibit your children from reading?"

¿Qué hacemos entonces con tanta información y entre posturas disimiles? la primera forma de sobrellevar un problema es simplemente describiéndolo. Como afirmaba el filósofo vienés Ludwig Wittgenstein la solución del problema está en su descripción aunque a la gente no le baste. Y, no, la verdad es que no nos basta con resolver estas críticas señalando que muchas de ellas, en palabras de Rowling, encajan dentro de las categorías de "Pura Basura" y de "Tóxica" de su "Guía Rápida para la Basura" porque cumplen respectivamente con las características de o bien generar preocupación de los criterios que usan los periódicos para escoger sus entrevistas o bien porque a veces no pasan de  ser críticas infundadas que solo resultan hirientes.

Argumentos Ad Hominem

Tampoco basta con decir que el éxito de Harry Potter resulta simplemente insoportable para Bloom y para mucha gente de todos los niveles. Así como el buen Albus Percival Wilfrud Brian Dumbledore  se ganó antipatías simplemente por ostentar  la dirección del Colegio Hogwarts, la presidencia del Winzengamot, la Orden de Merlín en Primera Clase,  por haber derrotado en 1945 al mago tenebroso Grindelwald, por haber  completado el descubrimientos de las 12 aplicaciones de la sangre de Dragón y  de tener el valor para rehusarse a asumir el cargo de Ministro de Magia, así también la saga de Harry Potter ha cosechado suficientes éxitos como para ganarse detractores ahora y siempre, aquí y allá.
J.K. Rowling en The Simpsons 
Al puro estilo de Gilderoy Lockart
Rowling es de lejos una de las pocas personas que conocemos que halla amasado una fortuna multimillonaria como escritora. El tiraje de sus últimos libros se contó en millones de copias y la venta del número más reciente rompía los mismos récords de venta que había impuesto el número anterior. La serie además ha sido traducida a decenas de idiomas, incluidos el latín y el griego clásico. Las películas de la serie también han amasado una fortuna considerable, en verdad  todas superan los 100 millones de dólares de recaudación. Aparte de los vídeo juegos y de un parque temático en Disney y de todo lo que no pasa de ser más que Merchandising, como dicen los japoneses, aparte de eso,  J.K. Rowling también ha recibido homenajes académicos. Distintas universidades le han concedido títulos honoríficos, ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia e incluso una exótica insignia de la Legión de Honor francesa. También ha ganado varios premios de la industria editorial. Y si Dumbledore podía soportar perderlo todo menos su puesto entre los cromos que venían con las ranas de chocolate, así muchos habrán sabido reconocer que la mayor conquista de la Harry Potter es la fidelidad incondicional de sus pequeños y grandes seguidores.

J.K. Rowling saboreando el éxito

Los problemas de la argumentación de Bloom

Una última salida sencilla al problema de las críticas es poner en duda la confianza que depositemos en un comentario que el mismo Harold Bloom revela haber escrito a la ligera. Así como a Rita Skeeter no le tomó más de un mes contando a partir de la muerte de Dumbledore para escribir su crónica "Tales and Lies of Albus Dumbledore", así a Harold Bloom le bastó leer 1) una vez 2) un solo libro de la saga 3) sin pensar dos veces su opinión 4) sin consultar a una opinión favorable y finalmente 5) sin haber tenido otra relación relevante con la materia que por ser un crítico conocido al que mucha gente quisiera consultar su opinión.

The Tales and Lies of Albus Dumbledore

Pero

Pero todas estas salidas, el uso de La Guía Rápida de la Basura para tomar las opiniones por su valor, el uso de argumentos Ad Hominem para explicar en el éxito de la saga la fuente de tantas críticas e incluso el descarte de las críticas presentadas en base a sus debilidades intrínsecas, todas ellas aún dejan una sensación de vacío. Parece que hemos burlado el problema temporalmente, pero que no hemos echo más que burlarlo. Y es que hay una pregunta frente a la cual estamos desarmados. Imaginemos una situación muy inocente: tenemos un amigo o una amiga a quien queremos recomendarle el libro, pero ella o él se siente intimidado por las críticas negativas que ha escuchado, ¿como convencer a esa persona de vale realmente la pena- o la excesiva diversión, dado que esa es la crítica más conocida- leer Harry Potter? O puede que nos veamos frente a una situación de corte más académico, donde se menciona a Harry Potter solo para hacer una broma del mal gusto de la gente corriente, ¿qué diremos para poner a esta persona en su sitio y para hacer respetar la memoria de nuestros héroes? Sin más rodeos: ¿cuál es En Verdad el valor literario de leer Harry Potter?

Curiosamente en la historia hay alguien que no puede desentenderse de lo que se cuenta sobre Albus Dumbledore porque en vida lo estimó como a un padre. Me refiero al mismo Harry Potter. A él tampoco le bastaba con construir una imagen positiva de Dumbledore a partir de sus propios recuerdos. El quería saber la verdad, lo necesitaba, y por eso no se conformaba. Del mismo modo , al desoir las críticas contra la saga y al no buscar su valor literario real nosotros también estamos descuidando la verdad. Pero, ¿qué será lo que descubriremos? Confiemos en nuestra intuición y emprendamos esta aventura con el coraje que distingue a los alumnos de Gryffindor, la sagacidad de los de Slytherin, la apertura de los Hufflepuf y la reflexividad de los alumnos de Ravenclaw.


Continuará...

PD: Esta entrada aún no la he editado definitivamente. Si ven algún error ortográfico o de claridad es probable que lo resuelva en los días siguientes.